Autobús
Avanzaba por la línea 4 rodeado de hombres con mochilas hacia el mal ventilado intercambiador de Moncloa.
Una hora de viaje en autobús. Me senté en la última fila junto a la ventana. El conductor demoró la salida, el bus se llenó y una chica se pegó a mí. Hombro con hombro y muslo con muslo.
Pasado el puerto, miré a mi izquierda. La chica escribía en una libreta. El pelo cubría su caligrafía. Solo pude ver que era diestra. Podría haberle dicho que soy zurdo y me mancho al escribir.
Bajamos en la misma parada. Llovía. Ella se tapó con su cazadora. Yo me mojé.